Pérdida de identidad: qué hacer cuando uno se pierde





Analicemos qué hacer cuando sentimos que estamos experimentando una pérdida de identidad como padres.

¿Cuál es tu identidad?

Muchas veces, cuando la gente habla de identidad, habla de factores bastante externos y superficiales, como su género, su nacionalidad, su religión, su edad, su trabajo. Creemos que eso es lo que nos define.

Perder tu identidad como padre

Quizás ya haya experimentado la sensación de perder su identidad. Tal vez solía ser una persona centrada en su carrera, pero ahora siente que ser padre es una gran parte de su identidad.

Quizás ahora, se identifica más como un padre pacífico, un padre apegado a su familia.

La clave está en que la vida cambia muy rápido… nos adaptamos, crecemos y, a veces, perdemos nuestro sello. Y esto, a largo plazo, no es sano, porque un día nuestros hijos volarán del nido.

Lidiar con la pérdida de identidad propia

Si has sentido una pérdida de identidad en tu viaje como padre, quiero ofrecerte una forma más profunda de pensar sobre la identidad. Una forma menos cambiante de ver quién eres y que no esté a merced de factores externos como... ¡el tiempo!

Muchos de nosotros nos identificamos como lo que somos. Por ejemplo:

  • Soy una mujer
  • Soy abogado
  • Soy alguien que tiene diabetes
  • Soy un bailarín

Cuando nos identificamos describiendo cómo somos, en qué creemos o qué hacemos, podemos quedarnos estancados en un nivel superficial.

Podemos apegarnos a nuestro concepto de nosotros mismos y sentir una sensación de pérdida cuando cambiamos.

Además, recordemos que las etiquetas están infinitamente abiertas a la interpretación. Significan cosas distintas para diferentes personas.

Personalmente, no elijo vincular mi identidad a ser mujer, profesora o coach de padres, porque para mí, esas cosas son menos profundas y no son útiles cuando se trata de nuestras identidades.

Cómo no perder la identidad

Si queremos aprender a no perder la identidad en el futuro, no debemos identificarnos con lo que somos o lo que hacemos, sino con cómo nos presentamos.

Creo que nuestra identidad es mucho más interesante a nivel interno: nuestro carácter, nuestra energía, nuestra personalidad y las elecciones que hacemos.

Tal vez podrías llamarlo nuestra forma de pensar, nuestra vibración o nuestra frecuencia.

¿Cómo nos presentamos?

¿Cómo nos presentamos para criar a nuestros hijos? Y luego, ¿Cómo nos mostramos cuando estos crezcan?

Si pensamos en el cómo, y pensamos en ciertos valores que queremos encarnar como ser amables, compasivos, tranquilos, empáticos, fuertes, etc. Nos damos cuenta de los diferentes valores que podríamos tener sobre cómo queremos vivir nuestras vidas.

Podríamos darnos cuenta de: "Quiero vivir mi vida con humildad" o "Quiero vivirla de manera sostenible". Hay un sinfín de palabras que puedes elegir para describirte a ti mismo.

Tú eliges tu identidad

Centrarte en cómo te presentas a la vida es una forma interesante de decodificar nuestras identidades porque podemos presentarnos con esas energías a cualquier cosa.

Puedes presentarte con esas energías a los altibajos de la vida, a los fracasos, a los errores, a las pérdidas, a los aspectos siempre cambiantes de tu personalidad.

Por ejemplo, si decido que la bondad es una gran parte de mi identidad, entonces tal vez pueda presentarme con bondad en cualquier escenario: mi religión, mis opiniones políticas o mi grupo de amigos.

Si me identifico como un educador en el hogar, tan pronto como no lo sea (porque mi hijo decide que prefiere ir a la escuela, o porque necesito trabajar fuera de casa, etc.) puede ser muy difícil para mí reemplazar esa parte de mi identidad a la que estoy muy apegado.

Si, en cambio, decido que soy una persona curiosa o un aprendiz de por vida, entonces podría aplicarlo en la educación que estoy dando a mis hijos y podría manifestarlo de una manera completamente diferente en el futuro.

No estoy apegado al "qué", sino al "cómo", a la energía con la que lo hago.

Cómo nos presentamos es nuestra identidad

Aprovechemos la oportunidad de criar a nuestros hijos para presentarnos ante ellos cómo nos gustaría ser, la energía que queremos transmitir, y que eso marque cómo nos presentamos a la comida, a lavar los platos, al cambio de planes, al conflicto.

¿Cómo influiría eso en nosotros como padres?

¿Cómo influiría eso en la sensación de que perdimos parte de nuestra identidad?

No "¿Qué?", sino "¿Cómo?"

¿Cómo se identifica ahora mismo, durante esta pandemia? Cómo nos presentamos a la cuarentena, al aislamiento, a los cambios de planes, el agobio, a la enfermedad, a la tragedia y a la pérdida es algo fundamental en estos momentos.

De esa manera, pase lo que pase, sea donde sea que aterricemos, siempre tenemos nuestra energía interna de cómo queremos abordar las cosas y la energía que queremos transmitir y proyectar.

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