Las actividades que ofrecemos se enfocan a contribuir al desarrollo motor del cuerpo. El niño sigue su maestro interior que le impulsa a ponerse a cuatro patas, gatear, andar. El adulto debe ser quien le ofrezca distintos estímulos para desarrollar el movimiento voluntario y así integrar la mente con la parte física.
El niño paulatinamente va absorbiendo los patrones del
movimiento humano, teniendo como modelo al adulto. Por tanto, debemos ofrecer
al niño un ambiente libre de movimiento donde pueda moverse libremente,
orientarse y que alimente la mente.
A través de la adquisición del movimiento voluntario el niño
va a ir construyendo su propia imagen del esquema corporal. El esquema corporal
está relacionado con la capacidad de moverse.
Los propósitos de este grupo de actividades son:
- Control y refinamiento del movimiento grueso.
- Desarrollo de la percepción espacial.
- Desarrollo de la independencia y la autoestima.
El movimiento grueso del niño se va a desarrollar mucho en esta etapa, por eso es muy importante que el niño realice actividades que trabajen los dos hemisferios (Rastreo y gateo contralateral, andar).
El adulto le ofrecerá estímulos para que el niño por si solo quiera realizar este tipo de actividades. Por tanto, el adulto deberá observar cómo se está desarrollando el niño para ofrecer el material apropiado.
Rastreo / Deslizamiento
Pelota de Crochet
Cilindro con cascabeles
Pelotas de varios tamaños y texturas
Sentado
Trompo
Gateo
Objetos fáciles de alcanzar que rueden
Braqueo
Triángulo con cuerdas para tirar
Tirarse para levantarse y cruzar
Kiosco de barras
Paso de madera con barras en ambos lados
Vagonetas para tirar y empujar
Escaleras
Laberinto vertical con pelotas (Traker)
Rampa con pelota













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